La administración de condominios en Chile enfrenta un escenario de mayores exigencias, nuevas responsabilidades y cambios normativos. En ese contexto surge la Unión Nacional de Administradores de Condominios de Chile (UNAC), como una asociación gremial orientada a representar y defender los derechos de quienes ejercen esta actividad, impulsando además su profesionalización y mejores condiciones para el ejercicio del cargo.
Qué es la UNAC y por qué surge
La UNAC nace como respuesta a una necesidad concreta: contar con una organización gremial centrada en el administrador, no solo en el servicio que entrega a la comunidad. El objetivo es apoyar a administradores como personas, profesionales y empresas, especialmente en un momento en que la regulación incorpora nuevas obligaciones, un registro nacional y potenciales sanciones con efectos directos sobre la continuidad del trabajo.
La asociación busca ser una voz activa ante autoridades y espacios de decisión, con foco en condiciones razonables para el desarrollo de la actividad, sin oponerse a la profesionalización ni a la existencia de un registro formal.
Registro de administradores: acuerdo con la idea, alerta por la privacidad
La existencia de un registro para acreditar habilidades, experiencia y capacidades se entiende como un avance respecto de períodos anteriores sin un sistema oficial. Sin embargo, la preocupación principal se concentra en el tratamiento de datos personales y comerciales.
En particular, se cuestiona que el reglamento contemple la publicación de datos de contacto y detalles como el listado y ubicación de los condominios administrados, por considerarse información sensible. Además, se observa que el reglamento usa el concepto “de público conocimiento” y mantiene ambigüedades sobre qué datos se harán visibles.
La inquietud no se limita a una preferencia por “reservarse” la información, sino a impactos prácticos: privacidad, seguridad personal, límites de desconexión y resguardo de información relevante a nivel comercial.
Sanciones y exigencias: riesgos reales para la continuidad laboral
Junto con la privacidad, aparece otra preocupación: las obligaciones asociadas al registro y las causales de sanción. Se advierte que ciertas exigencias pueden ser difíciles de cumplir en la práctica o quedar sujetas a interpretaciones amplias. Conceptos poco precisos, como “cuidar los bienes comunes”, abren espacio a criterios dispares al momento de evaluar la gestión.
Las sanciones también se perciben como potencialmente drásticas: una suspensión del registro puede significar la pérdida de comunidades administradas y, con ello, el quiebre del negocio. Además, se plantea que el sistema no debiera requerir información que no es relevante para su propósito (acreditar habilitación), como la nómina de condominios administrados.
Cómo se busca incidir ante el Ministerio y otras autoridades
La estrategia se orienta a una relación formal con las instituciones: reuniones con la Secretaría Ejecutiva de Condominios del Ministerio de Vivienda y búsqueda de audiencias con autoridades, utilizando canales institucionales como la ley de lobby. Paralelamente, se evalúan acciones judiciales si fueran necesarias para resguardar el ejercicio de la actividad.
Un elemento central para fundamentar la posición gremial ha sido el uso de evidencia levantada desde administradores: se aplicó una encuesta rápida con 120 respuestas en 48 horas, donde una mayoría expresó sentirse vulnerada, principalmente por la exposición de datos privados.
Unión y apoyo práctico entre administradores
La UNAC se articula también como una red de apoyo profesional. Un punto relevante es la existencia de un grupo amplio de administradores que permite colaboración cotidiana: desde consultas operativas (por ejemplo, cálculo de horas extraordinarias) hasta intercambio de experiencias y criterios. Esto facilita que administradores con mayor trayectoria acompañen a quienes están comenzando.
Además del apoyo entre pares, se proyecta un soporte más estructurado, incluyendo la posibilidad de generar convenios y asistencia profesional (por ejemplo, apoyo jurídico u otros respaldos especializados).
Dignificar la administración y mejorar la calidad de vida laboral
Entre los desafíos más repetidos destacan tres ejes: unión, apoyo y defensa. A eso se suma un objetivo transversal: recuperar la dignidad del cargo, frente a prácticas como injurias, calumnias y acusaciones que, en la práctica, suelen afectar al administrador sin contrapesos proporcionales.
También se instala una discusión clave: si el rol exige más gestión y más cumplimiento, esa carga debe reflejarse en condiciones laborales y económicas razonables. La profesionalización no puede sostenerse sobre jornadas permanentes, disponibilidad 24/7 y la idea de que el administrador “no puede enfermarse” o “no puede desconectarse” sin ser juzgado como mal profesional.
Fortalecer la administración de condominios implica equilibrar exigencias con resguardos, promover estándares con criterios aplicables y reconocer que una buena gestión requiere profesionales protegidos, valorados y con condiciones para trabajar bien.
Créditos: Hablemos de Copropiedad.