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Multas por alimentar perros callejeros en condominios

La presencia de perros sin tutor dentro de condominios puede transformarse en un conflicto de convivencia: por un lado, residentes que les dan agua y comida por solidaridad; por otro, vecinos que denuncian ataques y situaciones de riesgo en espacios comunes. En ese contexto, algunas administraciones han intentado frenar el problema mediante circulares con amenazas de multas elevadas, lo que abre dudas relevantes sobre su legalidad y sobre la forma correcta de abordar la seguridad y el bienestar animal.

El conflicto: solidaridad, permanencia de perros y riesgo en áreas comunes

En algunos condominios, los perros “visitantes” terminan quedándose cada vez más tiempo porque encuentran alimento y agua de manera constante. Con el tiempo, la situación puede escalar: se incrementa la cantidad de animales y también aparecen denuncias por comportamientos agresivos, incluyendo intentos de mordedura y ataques que afectan la tranquilidad de las familias.

Este escenario suele dividir a la comunidad: mientras unas personas consideran injusto negarles comida y agua, otras sostienen que quien alimenta debe hacerse responsable del animal y de las consecuencias que su presencia genera en pasillos, escaleras y otras zonas de uso común.

¿Se puede multar con 6 UTM por alimentar perros callejeros?

Se han difundido casos en que la administración advierte multas de hasta 6 UTM (cerca de 390.000 pesos) para quienes alimenten perros sin tutor dentro del condominio. Sin embargo, este tipo de sanciones no se aplican simplemente por emitir una circular.

Para establecer una multa, la base debe estar correctamente respaldada. Si se trata solo de un acuerdo adoptado en asamblea o por el comité de administración, sin estar debidamente incorporado, se ha indicado que no sería legal “llegar y establecer una multa”. Por lo mismo, corresponde revisar cómo está regulado el tema en el reglamento interno del condominio y si existe fundamento normativo en el reglamento de copropiedad para sancionar esa conducta.

Responsabilidad compartida: comunidad, municipalidad y apoyo externo

Más allá de la discusión sobre multas, el problema de fondo apunta a la responsabilidad frente al abandono y a cómo se gestiona la presencia de animales sin tutor en entornos residenciales. Se ha planteado la necesidad de un trabajo coordinado entre la comunidad (incluyendo organizaciones vecinales), la municipalidad y, cuando sea posible, apoyo de organizaciones vinculadas a la tenencia responsable.

Entre las medidas propuestas está buscar alternativas de cuidado, por ejemplo un hogar temporal, en lugar de que el conflicto se transforme en una cadena de acusaciones sin soluciones prácticas.

Convivencia segura y bienestar animal en copropiedad

El abandono se replica en distintos puntos del país y termina generando conflictos previsibles dentro de comunidades organizadas. Aunque una multa anunciada de forma improcedente puede no cursarse, quienes incentivan la permanencia de estos perros también deben asumir el deber de evitar que su presencia ponga en peligro a otros residentes. Una gestión comunitaria ordenada, con reglas claras y coordinación con autoridades, es clave para proteger a las personas y también dar una respuesta responsable frente a los animales.

Créditos: Hablemos de Copropiedad.

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