La seguridad contra incendios en edificios y condominios depende de sistemas que funcionen cuando realmente se necesitan. En ese escenario, los extintores y las redes (seca y húmeda) requieren mantención periódica, ubicación correcta y personal capacitado para su uso. Además, una buena gestión administrativa implica respaldar por escrito las decisiones y autorizaciones relacionadas con estos elementos.
Qué normas aplican a extintores en condominios
En edificios y condominios no se mencionó una norma específica que obligue a “tener extintores” como requisito general. Sin embargo, cuando los extintores existen, se indicó que el DS 44 establece la obligación de mantención de los extintores por parte de los dueños o representantes de los bienes donde están ubicados.
También se mencionó que la Ley 21.442, en lo relativo a los planes de emergencia, incorpora la necesidad de preocuparse de la mantención y recarga de los extintores, lo que en la práctica recae en la administración del edificio.
Responsabilidades y respaldo: administración y comité
En la operación diaria, puede ocurrir que se detecten extintores vencidos o sin mantención oportuna y que no se autorice el gasto. En esos casos, resulta clave que las comunicaciones queden respaldadas por escrito (por ejemplo, mediante correo electrónico), para dejar trazabilidad de la alerta, la solicitud de autorización y la decisión adoptada.
La gestión de seguridad requiere provisión de recursos y planificación: si el edificio cuenta con extintores y sistemas de combate de incendio, debe existir presupuesto para cumplir la mantención requerida.
Qué incluye un servicio profesional de mantención
Un servicio técnico puede abarcar:
Venta, mantención y recarga de extintores, más revisiones e instalaciones vinculadas a red seca, red húmeda y red inerte. También se mencionó revisión de sistemas de alarmas contra incendio y venta de insumos de reemplazo (mangueras, gomas y otros componentes que se deterioran por exposición al sol, lluvia e intemperie).
Se indicó además una práctica operativa relevante: cuando se retiran extintores para mantención en taller, corresponde dejar extintores de reemplazo para no dejar al edificio sin cobertura ante una emergencia.
Red seca y red húmeda: funciones y revisiones recomendadas
Estos sistemas cumplen roles distintos:
Red seca: se utiliza para conexión de bomberos, permitiendo llevar agua hasta el piso donde se produce la emergencia, especialmente relevante en edificios en altura.
Red húmeda: está disponible por piso para que cualquier persona pueda abrirla y atacar el incendio, especialmente si el amago supera la capacidad de un extintor y antes de la llegada de bomberos.
Se recomendó revisar los sistemas contra incendio (incluidas mangueras) al menos una vez al año, con pruebas que permitan detectar deterioro, filtraciones o mangueras dañadas, considerando que una emergencia puede ocurrir en cualquier momento.
Tipos de fuego y qué extintor usar en pasillos
La selección del extintor depende del tipo de fuego. Se detallaron las clases principales:
Clase A: materiales combustibles sólidos comunes (madera, productos textiles, papel, caucho, plásticos).
Clase B: líquidos inflamables y similares (bencina y otros, solventes, lacas, barnices, alcoholes, gases inflamables; se mencionan grasas dentro de este grupo).
Clase C: instalaciones y equipos eléctricos energizados.
Clase D: metales combustibles (se mencionan magnesio, aluminio, titanio).
Para pasillos de edificios se indicó como estándar el extintor de polvo químico seco (PQS) ABC, por su uso amplio ante fuegos clase A, B y C.
“Recarga” versus mantención: qué se revisa realmente
Se aclaró la diferencia entre conceptos:
Recarga/carga: aplica cuando el extintor se activó (por emergencia o accidente) y se requiere reponer el agente extintor.
Mantención: implica abrir el extintor, revisar que el polvo esté en condiciones, que el cilindro no presente óxido o filtraciones y verificar elementos críticos de funcionamiento.
Se indicó que el polvo químico puede endurecerse por humedad o bajas temperaturas, y que puede encontrarse compactado (similar a yeso), caso en el cual debe desecharse y reemplazarse por polvo nuevo.
También se explicó que la mantención anual es necesaria, entre otras razones, porque el extintor puede perder el gas propelente. Se mencionó el uso de nitrógeno como gas de carga por no producir humedad. Además, se alertó que el manómetro puede quedar pegado marcando presión adecuada cuando en realidad el equipo no está operativo.
Como parte de la mantención se indicó el reemplazo del o-ring asociado a la válvula del extintor.
Certificación del servicio técnico: qué exigir
Para asegurar calidad y cumplimiento, se recomendó contratar empresas que estén certificadas por un organismo fiscalizador. Se señaló que la empresa que realiza mantención debe someterse a fiscalización y recibir aprobación para operar como servicio técnico, y que ese proceso se realiza cada 4 meses.
Antes de contratar, conviene exigir el certificado vigente al proveedor.
Ubicación en el edificio: distancia, altura y accesibilidad
La ubicación depende de los metros cuadrados y la configuración del piso. En pasillos largos, se indicó como referencia instalar un extintor de 6 kg cada 9 metros.
Sobre la altura, se indicó que el extintor debe quedar a 1,30 m desde el suelo (hasta la zona superior/manilla), facilitando el retiro y manejo en emergencia, evitando instalaciones demasiado altas que dificulten la maniobra.
Qué debe decir la etiqueta del extintor
Se describieron dos etiquetas con información distinta:
Etiqueta frontal: datos del extintor, identificación de la empresa que efectuó la mantención, tipo de fuego para el que sirve y modo de uso (con instrucciones visuales).
Etiqueta trasera: especificaciones técnicas (peso, para qué sirve, tipo de polvo). Se mencionó que el polvo puede indicarse por porcentaje (por ejemplo 40%, 70%, 75%, 90%) y que en Chile se usa ampliamente 75%, mientras que el 90% tiene mayor costo.
Extintor o red húmeda: cuándo usar cada uno
El extintor es adecuado para amagos de incendio y fuego incipiente. Si el incendio se propaga y supera esa etapa, el extintor puede no ser suficiente y cobra relevancia la red húmeda.
En cocinas u otros puntos con riesgo de grasas o aceites, se reforzó que no se debe usar agua sobre aceite en llamas, ya que puede agravar el incendio. En cambio, el PQS actúa por sofocación, reduciendo el oxígeno disponible (triángulo del fuego: calor, combustible y oxígeno).
Respecto del uso de la red húmeda, se indicó que solo debiera operarla quien esté capacitado. Sin conocimiento, lo responsable es evacuar y priorizar la seguridad personal.
Capacitación: una medida clave para reaccionar a tiempo
La formación práctica permite usar el equipo sin improvisación en un momento crítico. Se mencionó la realización de capacitaciones de manejo orientadas al personal del edificio (conserjes, mayordomos y trabajadores), y también a copropietarios interesados.
Para entrenar sin afectar el presupuesto del condominio, se describió el uso de extintores de capacitación destinados a práctica.
Seguridad operativa en la comunidad
Un edificio puede tener sistemas instalados, pero si no se mantienen y no se prueban, el riesgo aumenta. La planificación de mantenciones, la exigencia de certificaciones y la capacitación del personal fortalecen la respuesta ante emergencias y ayudan a evitar fallas críticas como extintores sin operatividad o mangueras en mal estado.
Contar con equipos adecuados y funcionales, y mantener respaldo documental de las gestiones, permite administrar la seguridad con rigor y continuidad.
Créditos: Hablemos de Copropiedad.